¿Tengo depresión posparto?

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Acabas de tener un bebé sano y precioso. Deberías de sentirte muy feliz y orgullosa y sin embargo, te sientes muy deprimida e inquieta… hasta te sientes enojada. Te preguntas: ¿Seré una mala madre? ¿Por qué estoy tan triste?
Si acabas de tener un hijo recientemente, quizás te identifiques con lo descrito. Para empezar, te comento que no eres la única. Se calcula que un 70 y 80% de las mujeres que acaban de tener a su bebé se ven atrapadas alguna que otra vez por sentimientos muy parecidos. A esto, se le conoce como depresión posparto.
Cuando escuchamos la palabra depresión, automáticamente esta nos remite a un estado de tristeza profunda y nos da indicativo de que algo no anda bien, pero no te alarmes, habrá que estar bien informada para saber cómo combatirlo.

¿Qué es?

Esta expresión alude a esos episodios de depresión que se produce después del alumbramiento. No sólo puede suceder con el primero de tus hijos, sino con cualquiera de ellos, es más, incluso después de un aborto espontáneo o de la interrupción voluntaria del embarazo. 
Cierta melancolía caracterizada por una leve tristeza, ansiedad, irritabilidad, cambios de humor y cansancio, se considera normal y desaparece sin medicación uno días después de dar a luz.
Pero, cuando estos sentimientos se agravan y persisten por más tiempo y que se vuelven tan intensas  que impiden a la madre realizar las tareas diarias, es lo que se conoce como depresión posparto.

¿Qué la causa?

Al parecer no hay una causa única, pueden intervenir varios factores físicos y emocionales.
Una causa física pudiera ser la disminución brusca del estrógeno y la progesterona, los cuales descienden a niveles inferiores a los que la madre tenía antes de la concepción. Esta alteración hormonal da lugar a un cambio repentino del estado emocional que puede desencadenar la depresión, al igual que la alteración antes del período menstrual produce tensión y cambios de humor. Es posible que el nivel de hormonas segregadas por la tiroides también descienda después del alumbramiento, lo que a veces ocasiona síntomas parecidos a los de la depresión. Por tal razón, los investigadores han definido la depresión posparto como un “trastorno bioquímico y hormonal”.
Por otro lado, es interesante observar que, como señala un boletín médico, la depresión posparto también puede deberse a un desequilibrio alimenticio, posiblemente a la carencia de vitaminas del grupo B.
Otros factores implicados son el agotamiento y la falta de sueño. La falta de energía y la dificultad para dormir a menudo hacen que pequeños problemas parezcan mucho mayores y quizás algunas madres se frustren al descubrir que les cuesta realizar tareas que efectuaban sin dificultad antes del nacimiento de su hijo, cuando no estaban melancólicas y dormían toda la noche.  Además, los factores emocionales, como un embarazo no planeado, un parto prematuro, la pérdida de la libertad, la preocupación por el atractivo físico y la falta de apoyo, también pueden ser desencadenantes de la depresión.
Por otro lado, hay varios mitos sobre la maternidad que a veces hacen que la mujer se sienta deprimida y fracasada. Por ejemplo, hay quien piensa que la mujer sabe por instinto cómo ser una buena madre, que el vínculo afectivo entre ella y su hijo es inmediato, que la criatura será un bebé modelo y nunca se pondrá irritable y que la madre ha de ser perfecta. En la vida real esto no sucede: la mujer tiene que aprender a desempeñar su nuevo rol materno; a menudo lleva tiempo entablar un vínculo afectivo con el niño; algunos bebés dan más trabajo que otros, y no existe la madre perfecta o la supermadre.

¿Qué hago?

Si los síntomas son leves, probablemente baste con el descanso adecuado y el apoyo de tu familia. Pero si la depresión le impide llevar una vida normal, el Consultorio para la Salud de la Mujer aconseja que busque asistencia médica.
Dependiendo de la gravedad de tu depresión, se puede combatir con medicamentos antidepresivos, consultas con especialistas en salud mental, tratamientos hormonales o una combinación de todos ellos.
Si lo tuyo, es lo naturista, los tratamientos alternativos como la acupuntura, las hierbas medicinales o la homeopatía, te puede ayudar.
Además de la ayuda médica, hay cosas que puedes hacer por ti, que te ayudarán a sentirte mejor como por ejemplo: tomar alimentos nutritivos, tales como frutas, verduras y cereales integrales; abstenerse de cafeína, alcohol y azúcar; practicar ejercicio con moderación, y tomar una siesta cuando su hijo esté durmiendo. 
Así que ya sea que tengas depresión posparto, una leve tristeza o estés pasando por el episodio grave de esta etapa, recuerda que tiene solución y que entre más pronto te atiendas, más pronto podrás disfrutar plenamente del nuevo y más pequeño miembro de tu familia.

Consejos para combatir la depresión posparto

1. Desahógate con alguien, sobre todo con otras madres.
2. Pide ayuda a otras personas con el bebé, las tareas de la casa y los recados. Solicítale a tu pareja que colabore en la alimentación del bebé durante las noches y en las labores del hogar.
3. Aparta tiempo para ti, al menos quince minutos al día. Lee algo, da un paseo o un baño relajante.
4. Aunque solo logres hacer una cosa al día, eso ya es señal de que estás progresando. Habrá días en que no puedas hacer nada, pero no te enfades contigo misma cuando te suceda.
5. Aislarse suele prolongar la depresión, así que vístate y sal de casa al menos un rato todos los días. Tomar el aire y cambiar de ambiente te hará mucho bien a ti y a tu pequeño.
 
Reconocimiento:
Basado en información de la Academia Americana de Médicos de Familia, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, y el Consultorio para la Salud de la Mujer.

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